1 feb. 2013

Cuando el fanático deja de ser fanático



El fanatismo no conduce a nada, y en el ámbito deportivo, suele generar más trastornos que disfrute, pero pocas veces nos detenemos a pensarlo de ese modo. Si eres fanático de un club, presta atención a esta nota.

El fanatismo o devoción obsesiva hacia una figura deportiva (normalmente un equipo), es muy común hoy en día, y en muchas ocasiones llega a resultar hasta peligroso. Y no obstante, si nos paramos a pensarlo bien, no tiene mucho sentido defender a muerte a jugadores o personas que ganan cien veces más que tú y que, de hecho, ni te conocen.

Y si lo pensamos desde el lado de un club, ¿qué sentido tiene relegar nuestro estado de ánimo a un simple resultado deportivo, alegrarnos o entristecernos cuando no hubo mérito alguno de nuestra parte, o, en algunos casos, caer en provocaciones del equipo contrario?

¿Tu nivel de fanatismo te hace daño?

Puedes seguir a tu equipo de fútbol preferido porque te identificas con él, porque tiene mejores jugadores, porque te gusta su estilo, etc., y principalmente, porque te hace pasar buenos momentos de ocio admirando sus partidos. Pero, ¿realmente lo disfrutas o lo padeces?


También puede ocurrir que cuando tu equipo pierda te sientas mal, o que en lugar de disfrutar del espectáculo te la pases gritando, insultando y sufriendo hasta el último minuto.

Pero cuidado, que también hay un extremo aún mayor, y es ese típico fanático capaz de llegar a las manos para defender a "su" equipo, que después de perder le cuesta dormir bien, o que da prioridad absoluta a ver cualquier partido, incluso por encima de su salud o su familia.

Caso como el de ayer, visto en la ciudad de valencia, cuando integrantes del equipo del Magallanes, simplemente, por molestarse con un mal picheo tuvo una reacción muy agresiva, ésto, incitó a los espectadores a que comenzaran a lanzar objetos y a exclamar insultos hacia los jugadores del equipo de Cardenales De Lara. Se supone que es un juego de entretenimiento, no un ring de boxeo.


"Analiza hasta qué punto eso que crees un disfrute realmente lo es, piensa si ese sentido de pertenencia te lleva a algún lado."
Si eres de los que siguen a un deportista o equipo y puedes hablar sobre ello sin alterarte, aceptas bromas, si no te cuesta conciliar el sueño cuando pierden, o si en definitiva, te lo tomas como un simple "hobby" más, no hay motivo para preocuparte: no eres fanático, pero nunca está de más reflexionar y pensar hasta qué punto disfrutas del juego.

Sé consciente, despierta, analiza hasta qué punto eso que crees un disfrute realmente lo es, piensa si ese sentido de pertenencia te lleva a algún lado, si te aporta beneficios para tu vida de forma directa. Reflexiona y deja de lado esa obsesión por ser esclavo de algo que escapa completamente de tus manos.

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