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9 ago 2012

Salvemos a las Mujeres (Del verdadero autor)

A diario escuchamos comentarios sobre la belleza de tal o cual candidata y nos olvidamos de la potencialidad para resolver problemas que tienen naturalmente las féminas, que aparte de su belleza, transportan en su mapa genético el legado de salvar a la humanidad.
Si buen este mensaje se ha transmitido como cadena, por las redes sociales, en este post deseo mostrarles una interesante nota del escritor brasileño Luís Fernando Veríssimo que sirve para reflexionar sobre la Campaña Salvemos a las Mujeres:

El irrespeto por la naturaleza ha afectado la supervivencia de varios seres, y entre los más amenazados está la hembra de la especie humana.

Tengo apenas un ejemplar en casa, que mantengo con mucho celo y dedicación, pero en verdad creo que es ella la que me mantiene. Por lo tanto, por una cuestión de auto-supervivencia, lanzo la campaña “Salvemos a las mujeres”.

Tomen de acá mis pocos conocimientos sobre la fisiología de la feminidad, con el fin de que preservemos los raros y preciosos ejemplares que todavía quedan:

1. Hábitat:
La mujer no puede vivir en cautiverio. Si está enjaulada, huirá o morirá por dentro. No hay cadenas que las aten y las que se someten a la jaula pierden su DNA. Usted jamás tendrá la posesión sobre una mujer; lo que la va a atar a usted es una línea frágil que necesita ser reforzada diariamente.

2. Alimentación correcta:
Nadie vive de la brisa. La Mujer vive de cariño. Déle en abundancia. Es cosa de hombre, y si ella no lo recibe de usted, lo buscará en otro. Besos matinales y un “yo te amo” al desayuno las mantienen bellas y perfumadas durante todo el día. Un abrazo diario es como el agua para los helechos. No la deje deshidratarse. Por lo menos una vez al mes es necesario, si no obligatorio, servirle un plato especial.

3. Flores:
También hacen parte del menú. Mujer que no recibe flores se marchita rápidamente y adquiere rasgos masculinos como la brusquedad y el trato áspero.

4. Respete la naturaleza:
¿No soporta la TPM (tensión pre-menstrual)? Cásese con un hombre. Las mujeres menstrúan, lloran por cualquier cosa, les gusta hablar de cómo les fue en el día, de discutir sobre la relación. Si quiere vivir con una mujer, prepárese para eso.

5. No restrinja su vanidad:
Es propio de la mujer hidratar las mechas, pintarse las uñas, echarse labial, estar todo un día en el salón de belleza, coleccionar aretes, comprarse muchos zapatos, pasar horas escogiendo ropas en un centro comercial. Comprenda todo esto y apóyela.

6. El cerebro femenino no es un mito:
Por inseguridad, la mayoría de los hombres prefiere no creer en la existencia del cerebro femenino. Por ello, buscan aquellas que fingen no tenerlo (y algunas realmente lo jubilaron). Entonces, aguante: mujer sin cerebro no es mujer, sino un simple objeto decorativo. Si usted está cansado de coleccionar estatuillas, intente relacionarse con una mujer.
Algunas le mostrarán que tienen más materia gris que usted. No les huya, aprenda con ellas y crezca. Y no se preocupe; al contrario de lo que ocurre con los hombres, la inteligencia no funciona como repelente para las mujeres.

7. No haga sombra sobre ella...
Si usted quiere ser un gran hombre tenga una mujer a su lado, nunca atrás. De esa forma, cuando ella brille, usted se bronceará. Sin embargo, si ella está atrás, usted llevará una patada en el trasero.

8. Acepte:
Mujeres también tienen luz propia y no dependen de nosotros para brillar. El hombre sabio alimenta los potenciales de su compañera y los utiliza para motivar los propios. Él sabe que, preservando y cultivando la mujer, él estará salvándose a sí mismo.

Mi amigo, si usted piensa que la mujer es demasiado costosa, vuélvase GAY. ¡Sólo tiene mujer quien puede!

Luis Fernando Veríssimo


¿Quién es el marciano corajudo?

Luis Fernando Veríssimo es un escritor brasileño que nació en Porto Alegre , el 26 de septiembre de 1936. Es hijo del escritor Érico Veríssimo. Durante su niñez vivió en Estados Unidos. Muchos de sus trabajos tienen un tono humorístico.

5 abr 2012

Los hombres no sufren

Los hombres no sufren. No lo digo yo. Es algo que universalmente se sabe y se padece. Porque nosotras además de sufrir con tantas cosas que la naturaleza nos adjudicó, tenemos que padecer que los hombres no sufren. Y eso nos hace sufrir más. Porque nosotras claro que sufrimos. Todo el tiempo. Especialmente una vez al mes.

El ejemplo que refleja claramente los diferentes niveles de sufrimiento entre un hombre y una mujer ocurre cuando una pareja se pelea. La mujer inmediatamente llama a 3 amigas, las reúne y pasan horas hablando del tema. Entonces la conversación se desarrolla de la siguiente manera:

Ella: ¿Será que hice bien en trancarle el teléfono?
Amiga 1: Claro amiga, tú tienes que darte tu puesto.
Amiga 2: Sí marica, a los hombres hay que saberlos tratar.
Amiga 3: Además tú tienes toda la razón en molestarte por lo que hizo.

Ella: ¿Sí verdad? ¿Entonces no lo llamo?
Amiga 1: No, ni se te ocurra.
Amiga 2: Y si tienes demasiadas ganas de llamarlo, me llamas a mí y hablamos paja.
Amiga 3: Eso sí, si te llama él no le atiendas a la primera, sino que esperas a que te vuelva a llamar.

Ella: OK ¿Pero por qué habrá hecho eso? ¿Será que no me quiere tanto como dice?
Amiga 1: Ay amiga, es que los hombres son así.
Amiga 2: Son todos demasiado perros.
Amiga 3: Pero tú eres una tipa demasiado espectacular y tienes todas las cualidades para salir con quien tú quieras.

Ella: ¿Ay qué hago? ¿Será que lo llamo? ¿O le mando un mensajito? ¿Un email?
Amiga 1: No sé. Bueno si quieres llámalo.
Amiga 2: Espérate un rato a ver si llama él.
Amiga 3: Yo no creo que te llame hoy. Acuérdate que está con los amigos.

Ella: ¡Ay sí! ¡Qué rabia! ¡Seguro está feliz de la vida!

La conversación entre el hombre y sus panas es muy distinta:
Él: Qué ladilla, ayer tuve un peo con Luisa.
Amigo 1: ¿Por qué?
Amigo 2: ¿Otra vez?

Él: No sé… ¿Vieron el partido ayer?
Amigo 1: Sí marico, estuvo demasiado bueno.
Amigo 2: ¿Quieres una birra?

Él: Sí va.

Si una pareja termina, la mujer se pinta el pelo y el hombre sale con otra tipa.
Si una pareja termina, la mujer llora y se emborracha y el hombre solo se emborracha.
Si una pareja termina, la mujer canta canciones cursis y el hombre sale a bailar reggaeton.
Si una pareja termina, la mujer lee este artículo y se ríe y el hombre no entiende nada.

Escrito por:
@AleOtero
Publicado en:
http://www.erikatipoweb.com