A salvo están todos los que, de una u otra manera, se sienten queridos por mi, pero existen otras personas, en cambio, que andan conmigo en la ambigüedad, los que un día encajan en un sector de mi vida y otros en otro distinto por su comportamiento, esos son los que me están provocando que esa delgada línea no deje de bailar...

Amor y odio, son dos sentimientos muy distintos pero que tienen mucho en común... Alguna vez pude pensar como sería amar a una persona, bueno, quizás sea interesarte mucho en una persona, vivir para el o ella, estar pendiente de sus sentimientos, de lo que hace, de como vive...
El odio, hace que aquella persona te importe tanto que, después de lo que hizo, andes pendiente de lo que haga el o ella, pero, ¿No es acaso lo mismo que amar? Puede ocurrir que se lleguen a confundir estos sentimientos o quizás uno depender del otro; se puede llegar a amar tanto a una persona que odies hacerlo o, al revés, odiar tanto a ese ser que termines amando sentir eso.
En fin, debemos dejar de estar pendientes de complacer a los demás, solamente preocuparnos por nosotros, ignorar todo aquello que nos incomoda y tratar de establecernos en la vida, sin dejar que las demás personas te manipulen...
Y como dice una canción de Ricardo Arjona...
"¡Ay amor implacable! Yo ya no se que prefiero, que me odie de corazón o que me ame sin amor"...
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